
Cuando me haya ido, despréndanse y dejenme ir. Tengo tantas cosas que ver y hacer, no deben atarme a sus lágrimas. Sean felices, tuvimos tantos años juntos, y yo les di mi amor. Ustedes solo podrán tratar de adivinar, cuanta felicidad me dieron. Les doy las gracias por todo el amor, que cada uno de ustedes me dio. Pero ahora es tiempo, de que yo viaje solo. Así que, si se sienten tristes por mí, haganlo por un rato y nada más. Después, que su tristeza se convierta, en confianza y fé. Es solo por un momento que vamos a estar separados, así que bendigan los recuerdos de su corazón. Yo no estaré lejos por que la vida continúa, y si me necesitan llámenme y yo vendre. Aunque no me podran ver ni tocar, yo estaré cerca. Y si oyen con su corazón, escucharan a su alrededor, muy suave y claramente mi amor. Luego, cuando les toque venir por este mismo camino, yo saldre a recibirlos con una sonrisa y a darles la bienvenida a su casa.
Jose Piedad Luna
Texto de consuelo, autor anónimo
Jose Piedad Luna
Texto de consuelo, autor anónimo